El hábito que no puedes delegar
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La IA ha cambiado las reglas del juego, nos guste o no, y mi consejo es aprovecharla mientras dure. Si solo se usara para programar, no habría tanto miedo al futuro, y yo sería el primero en firmarlo. Pero todo tiene que ser rentable, y los programadores no somos una masa suficientemente grande como para cubrir sus costes y encima dar beneficio.
Ahí está el problema de fondo: si programas solo con IA y dejas de tocar código a mano, poco a poco pierdes la capacidad de programar como antes, artesanalmente. Por si ese día llega, no deberíamos abandonar la programación a mano del todo. Aprovechemos esta etapa para aprender del código que genera la IA y mejorar nuestro propio nivel, porque programa, y programa bien. Negarlo es de tonto.
La IA programa, y programa bien
Hoy el patrón más popular es la programación con agentes, y la uso a diario. No puedo negar la calidad de lo que produce, y la agradezco. La productividad de los programadores se ha disparado, la IA ya es casi imprescindible en cualquier empresa tecnológica sea del tamaño que sea, y da gusto vivir esta era, precisamente porque somos programadores.
Seamos honestos: por mucho que se le critique, el código que genera puede estar al nivel del mejor programador del mundo. El problema, como con casi todo, es el humano: el código hay que revisarlo, y somos vagos y no lo hacemos. La IA se equivoca, y el mayor error es pensar que no lo hace; pero la tasa de fallos cada vez es más baja, y ahora mismo ese margen se ha vuelto pequeño. El fallo real, en la mayoría de los casos, está en no saber pedirle bien las cosas.
El músculo se atrofia sin avisar
Todo tiene un precio, aparte del que pagas por la suscripción. Cuando dejas de hacer algo durante mucho tiempo, pierdes la capacidad de hacerlo. La habilidad se degrada, y esto pasa con todo, no solo con programar. Lo peor es que no te das cuenta hasta que te toca hacer esa actividad de nuevo, cinco años después, y descubres que ya no eres el que eras.
Que se te olvide la sintaxis de un lenguaje o los componentes de un framework no es el problema: eso se refresca en un día leyendo documentación. El problema de verdad es el criterio, la toma de decisiones. Eso no se recupera leyendo nada: decidir qué hacer y cuándo, elegir la solución adecuada en cada momento, eso tarda en volver, si vuelve.
Yo no quiero que, el día que la IA no esté, me toque volver a aprender a programar desde cero. Hay que seguir en contacto con el código: mirar lo que hace, cuestionarlo, pensar si tú lo hubieras hecho igual, y si tomó un camino que no se te habría ocurrido, aplaudir y aprender de ahí. Eso también te hace mejor programador, no solo un mejor usuario de la IA.
El día que no esté
No tengo la seguridad de que vayamos a tener IA para siempre, ojalá me equivoque, y ese es justo el punto de todo esto: si tuviera esa certeza, no valdría la pena escribir este post. La IA es cara de mantener, y a la mayoría de las empresas que la ofrecen todavía les cuesta sacarle rentabilidad. La posibilidad de que un día no esté siempre va a estar sobre la mesa.
La variante que no descarto es comprarme un equipo potente y correr modelos en local, que para programar creo que dan de sobra, aunque no todo el mundo puede permitirse ese lujo. Y si esa puerta también se cierra, siempre queda programar como antes: buscando en Internet, en foros, leyendo documentación, decidiendo tú mismo dónde va cada pieza del rompecabezas. Si la IA desapareciera hoy, ¿cuánto tardarías en volver a ser el que eras?
Dónde trazo la raya
No te voy a engañar: yo también me dejo llevar y paso días sin mirar de cerca el código que voy generando. Este post es tanto autocrítica como aviso para que no cometas el mismo error que yo. Hay que desconfiar más del código que nos da la IA, y esa desconfianza es la que te obliga a entrar, revisar, detectar sobreingeniería y atajos raros, y de paso te refresca lo que sabes y no quieres perder.
Mi recomendación, que me la aplico a mí primero: desconfía, comenta el código con colegas, ese debate mantiene el criterio afilado. Las decisiones importantes de comportamiento las tomas tú; la IA solo ejecuta lo que tú quieres y cómo lo quieres. Arma el algoritmo en tu cabeza antes de escribir un prompt, y entrena ese criterio como quien entrena un músculo.
La IA decide el cómo, tú decides el qué. Detalla bien el comportamiento que esperas: tu criterio es lo que te diferencia de la máquina. Cuando lo tengas claro en la cabeza, se lo escribes a la IA y que ella decida si usa un IF o un SWITCH. Si tu algoritmo necesita un paso donde ordenas una lista de menor a mayor, tu valor está en darte cuenta de que ese paso hace falta, no en malgastar tu tiempo escribiéndolo tú: ahí es donde entra la IA.